cerrando los ojos y con tapones para no decir,
dentro de una caja del más duro elemento,
estacionada en la Atlantis de los duendes,
encasillada y encadenada bajo esa llave,
escondida en la cima del monte Everest,
Silla, un hormigón la mira parado.
Piensa ¿se sentara?
Él, confirma.
Frío
Vuela una mosca en la intemperie siberiana.
El crepúsculo llama a la aurora.
El insecto es verde fucsia.
María llora su bebe.
Otro más no es abasto.
La calle exalta su basura.
La ventisca levanta la carta.
Querida hija, he decidido al azar.
Dolores llora.
Tormenta, su centenario aniversario.
La carta, en la repisa.
Nunca la leyó.
Tormentas quiero atravesar,
vida mía prefiero bailar.
Disco trueno en relámpagos,
en lluvia, mi partenaire.
Let show me the way to the next whisky bar*
¡Cantinero! ¡Otra ronda escocesa al taco!
Déjate bailar, vida tuya, al son del as.
Todos somos copas en mareas fucsias.
Zapatitos rojitos en mujer grandota,
salta, mira, rebota, brilla, baila,
tenemos suerte, es carnaval, al son del as,
una alegría, hombros y caderas.
*Alabama Song (Whisky Bar) – The Doors
Cuatro iris encendidas en placebo,
se sienten inmortales en rosas albas.
Pupilas regocijantes de reflejos,
se observan en su mágico destino.
Pestañas danzantes en gracia divina,
celebran en juerga su conexión sinfín.
Celeste y Verde se entremezclaron,
olvidándose, se sintieron eternos.