lunes, 22 de junio de 2009

Relato de gol

Probablemente no sepas, te lo voy a contar, yo fui el artífice de que Burundi lograra el tercer puesto del torneo Northchamp. La historia es así:

El partido había terminado 4 a 4 luego de una mediocre actuación mía. En defensa había cumplido un rol aceptable pero en ataque fui un desastre. Me erré tres goles que estaban hechos.
El primero fue en el primer tiempo. Estaba sola contra el arco para empujarla con la brisa del pie. Decidí cabecear y se fue para cualquier lado.

En el segundo tiempo tuve otras dos chancees. Un cabezazo sin marca que se va desviado. Que perra, pensé.

En último minuto, un mano a mano con el arquero. La oportunidad que todo defensor sueña, recibir de espaldas, solo contra el arco, patear y arrancar un alocado festejo. Giré, mal y lento, miré a la pelota, estaba limpia y suave en las manos del guardametas. Trágame tierra ¿Lo pensé o lo dije? Da lo mismo.

Así llegamos a los penales. El año anterior habíamos perdido en la misma instancia. Burundi, por su gente que siempre queda, merecía gloria.

Sabiendo que a Doma y al Rolo no les iba a poder sacar el penal grité: "Canto tercer penal". Yo sabía algo que los otros no. Se pateaban solo tres penales por equipo.

En el momento de la definición el equipo se abrazó en la mitad de cancha. El primero en patear fue Doma, le rompió el arco como aquellas veces que solía ganar zapatillas en los recreos del secundario en interminables desafíos de penales contra el Mathoska.

Llegó el turno del contrario y la Boquita Martinez de Hoz, arquero impredecible y entusiasta, casi la saca. Estábamos igualados en uno. Rolo, integrante del Burundi por sentimiento, le pegó tres dedos al ángulo ¡que golazo! A esta altura yo estaba muy nervioso. Veía imposible que ellos erraran y entonces yo me vería obligado a meter.

¿Qué hay que hacer en las situaciones difíciles? Boquear, boquear y boquear. Lo miré a Pasto Martinez, qué había sido incorporado temporalmente como refuerzo para que desborde con su saltarina gambeta, y le dije: "Pasto, yo muero con la mía". Él me contestó: "Sí, a morir".

Después de eso paso lo impensado. El segundo pateador de ellos la tiró al campo de Pinos de atrás del arco. Pensando que cagones que son, grite "Vamos Carajo!" y me fui a agarrar la pelota.

Cuando agarré la pelota el mundo se detuvo. Mi planeta era de 10x10 mts. Más allá de mí era solo oscuridad. Después, me enteraría que mis compañeros gritaban:"Vamos Cabo", que un veedor comía snickers, que las chicas detuvieron su partido para ver la definición y que el Pelo, jugador de distracción, estaba con un chori y papas fritas.

El arquero intentó hacer la de los grandes goleros que no me acuerdo qué. Pero que épico. Saltaba de un palo a otro agitando los brazos. El referí, en clara muestra de "Guiño, Guiño", le ordenó que se detuviera.

El mandamás del terreno pitó.

Tome una carrera en ¾ de velocidad y a 1 metro de la pelota, emulando a Ariel Ortega, el gran titiritero de los pies , bajé a ¼ mi velocidad. Alcé la vista:
El guardavalla se estaba inclinando para su derecha; El pelo le estaba metiendo ketchup a la papas; y mi empeine inclinó la dirección para la izquierda del arquero a media altura.

¡Que Golazo!

En ese momento no pasa nada por la cabeza del jugador. Te lo afirmo yo, el que metio el gol. El que lo diga o contrario miente. Simplemente corres y corres.

Giré 180 grados y fui corriendo a abrazarme a mis compañeros que corrían hacía mí. Inesperadamente a solo 1 metro del gran motivador Tucán Servente giré, a máxima velocidad, 90 grados para mi derecha.

Ahí estaba ella. Esperando al costado de la cancha. De una presencia gigante que cualquier hombre la iba poder notar y desear. Blancas, dos piernas altas y tubulares. De espaldas a una cancha de 11 para prevenir que las pelotas invadan nuestro épico terreno de batalla.
Cuando estaba por llegar, pegué un descabellado salto de palomita y me estrolé de cabeza contra la red.

¡Que festejo querido! Digno de los grandes goles.

domingo, 7 de junio de 2009

Prohibido pensar, Permitido sentir.

Escribiría toda la noche, a diferencia de Neruda, los versos más bellos jamás escritos. Pero estoy feliz, me voy a dormir.

Comunicado #4 (¿Final?) de la Felicidad

El Frente por la Liberación de la Felicidad (FLF) se despide citando a Bart Howard. Imagine la música y tararéela. Pa – Pa – Pa – Pa – Pa – Pa...

Fly me to the moon

Let me play among the stars
Let me see what spring is like
On a-Jupiter and Mars...

In other words, hold my hand
In other words, baby, kiss me

Fill my heart with song
And let me sing for ever more
You are all I long for
All I worship and adore...

In other words, please be true
In other words, I love you

Fill my heart with song
And let me sing for ever more
You are all I long for,
All I worship and adore...

In other words, please be true
In other words
In other words
I love... you

Entrégate al amor, improvise, sea feliz.

Comunicado #3 de la Felicidad

El amor es egoísta. Entrégate, verás que bien te sientes.

Comunicado #2 de la Felicidad

El amor es salud. La salud, felicidad. Sí, ya sé, esta trillado ¿Y que importa? Hay que sentirlo, hay que decirlo, hay que gritarlo. Que el Mundo se entere a viva voz.

Comunicado #1 de la Felicidad

  • Hoy, ¿Vas a hacer lo que te hace feliz?
    o Lo intentaré.

lunes, 9 de marzo de 2009

Comida que refleja

En cada cucharada de sopa, antes de introducirla en su boca, el mundo se detiene. Un papel se bambolea mudo en el vacío que separa la mesada del frío piso de cerámica. Si uno detiene la vista, leerá: “I want to learn how to laugh”.

La gota de más rebalsa. Su mirada, inmóvil y penetrante, en el verde caldo que refleja su pupila y esta a la sopa. Una mosca, cayendo en la quietud, le pregunta: “Have you ever see the rain?". Ella no puede responder y conoce la respuesta. Esta dentro de su melancolía. Grita, nadie puede escucharla. El mundo esta detenido.

Su cuerpo, a pesar de estar inanimado, es una licuadora soldada y trabada. Sus pensamientos, temores, ideas, letras, lenguas, creencias, realidades, tambores, sonidos, preguntas, números, latidos, llantos, alegrías, sonrisas, tristezas, curiosidades, vivencias, terrores, sueños, melancolías, aspiraciones, cosechas, mascotas, maldiciones, soledades y metas se mezclan licuando su presente.

No detengamos al mundo.

lunes, 2 de marzo de 2009

Viento

Dedicado al gran Carlos Marcucci.

El viento es efímero.

En amor, una brisa.
En soledad, un recuerdo.
En alegría, una mueca.

El viento es sabor.

En abril, crujiente.
En septiembre, instaura.
En enero, contempla.

El viento es inmóvil.

Ayer, mi amor.
Hoy, mi amor.
Mañana, mi amor.

El viento es ayer.

Una brisa de un amor que le da una mueca de alegría al recuerdo en soledad.

Caricia sobre los secos prados.
Trote del ñandú.
Siempre, el viento.

Alegra mira sobre el médano a su Luís perdido en el horizonte. El viento, sopla. Luís, aparece.

Guardián del alba.
Vigía del crepúsculo.
Predicador del ( ).

Todos somos viento.
( ), ( ), ( ).
Un sentido es el de todos.

Viento. Caricia. Viento. Caricia. Viento. Caricia. Viento. Caricia. Viento. Caricia. Viento. Caricia. Viento. Caricia. Viento. Caricia. Viento. Caricia. Viento. Verde prados. Ayer. Me miré. Volé. El viento. Estaba ahí. Me preguntó. Volé. Contemple. El viento. Ayer. En verdad. Era mañana. Viento. Sombrío. Esclarecedor. Mi viento. Tú viento. El de todos. Viento.

Carlos Marcucci, es viento.

lunes, 16 de febrero de 2009

Brisas del Sur

Todas son vos.
En mí, tí.
En tú, ser.
Brilla imaginación, despega.

Vuela por las latitudes del Sur.
Alma viajera sin retorno,
danza en cada ojo de rostro.
Tenue marrón miel.

Irradias vida en cada gota,
corriente de mi libertad.
Guía del alma de siempre,
galopante y templada.

Si encuentro, te ves.
Tu audacia, mí don.
Si bailo, me ríes.
Tu esperanza, mí sendero.

domingo, 15 de febrero de 2009

Mis Amantes: Monorón

Mono.

(Haplología de maimón).

1. adj. coloq. Dicho especialmente de los niños y de las cosas pequeñas y delicadas: Bonito, lindo, gracioso.

Ron.

(Del ingl. rum).

1. m. Bebida alcohólica obtenida por fermentación de la caña de azúcar.

Monorón.

(Del pol. La Plaga)

1. adj. coloq. m. Hombre con alma de niño que vive bajo la sombra de la caña de azúcar. Contemplando. Con o sin alcohol.